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El Panke, un verdadero punk rock

 

El punk no murió. El punk sigue más vivo que nunca en la región por personajes como el Panke, quien hace más de dos décadas viene profesando esta ideología de vida. Si bien desde hace cuatro años se radicó en México, cada año se hace un espacio para poder regresar y compartir con amigos y el público que lo vio nacer como artista, su música, su punk rock.

El Panke se presentará el sábado en Juan Bautista con a la agrupación Sovredocis, junto a Atake de Rabia y Los Verdes, mientras que el 24 de noviembre participará en un nuevo festival en el Espacio Ubú, junto a Sobre mi Cadaver de Rosario y 30.000 Razones. Estas fechas le permitirán presentar el disco que sacó el año pasado en México, que ya fue presentado en 2011 en el Museo del Rock en Elortondo y esta va a ser la primera exhibición en Venado Tuerto.

“En el disco 'Se salió la kadena' el arte de tapa tiene un Pacman, porque relata las cosas de una época que es mediados de los ’80 que vivíamos nosotros en la zona. Habla muchas vivencias, por ello use el Pacman que fue el primer video que jugué cuando era pibe”, adelantó.

“Las historias de las letras están basadas en eso, por ejemplo a una canción que se llama Surfeando Trenes que habla de cuando allá por el ‘86 agarrábamos el tren que venía de Retiro a Venado Tuerto, pasando por Elortondo y nos subíamos para hacer surf arriba del tren. Lográbamos tanta estabilidad que de lo único que nos teníamos que preocupar era del puente de Carmen, pero como ya sabíamos cuando venía nos pegábamos al techo”, recuerda.

El disco es muy localista, habla de historias que ha vivido en su adolescencia en el sur santafesino e historias de amigos. Está todo inspirado aquellos recordados años. “Pero también hay historias más nuevas, como Pibes de la Esquina, que es la vivencia de unos chicos que se juntan a tomar ‘Fernandito’ y escuchan cumbia, punk rock y son mal vistos por una sociedad pueblerina, pero ellos siguen ahí; llegan las 12 del mediodía y están con su cartón de vino”.

¿Vos sufriste esa mirada por ser punk rock?

Sí, miles de veces. Pero uno lo busca a ese choque con la forma de vestir, más allá de que ahora esté un poco más masticado por la sociedad. Por suerte ha evolucionado y la gente es más abierta. Antes era más difícil, pero el punk siempre fue una herramienta de choque y eso es bueno, porque hacer chocar a la gente, generas conflictos, pero de los cuales surgen cosas buenas, le aportas una idea a mucha gente y otros se revuelven en odio porque sos distintos, sos el freak. Las cosas tienen una causa en el fondo y por lo que luchamos nosotros con los Camperas Negras que era un grupo de punk y heavy éramos los freak de la zona pero eso a ayudado a avanzar en las libertades, con gente menos careta.

¿Cómo ves a las nuevas generaciones?

Lo que puedo criticar de las nuevas generaciones es que están un poco zoombies, estupidizados, viviendo en un cementerio civil, pero un poco más abiertos mentalmente, con más tolerancia, que son cosas que tienen que ver con la libertad.

¿Muchos de esos jóvenes son los hijos de punk y hippies?

Sí y te das cuenta porque son los más abiertos de mente, que los hijos que vienen de familias que se dicen bien y siguen con la moralina acartonada del machaque sistemático y estúpido. Son bien hipócritas porque terminan haciendo lo contrario a lo que predican y eso es típico del ser humano. Pero veo que se han abierto muchos caminos y se han conseguido muchas cosas.

¿Que haya hijos de hippies y punkes permite que las ideologías sigan vivas?

Sí, las ideologías no hay que tomarlas como pensamientos políticos, porque las teorías son cadáveres, lo importante es cuando lo haces algo vivo, cuando lo llevas a la práctica y haces de algo que está escrito lo materializas. Es una gran mentira eso que nos decían generaciones anteriores ‘haz lo que yo digo, no lo que yo hago’, porque todos copiamos los ejemplos, entonces vas a predicar con lo que haces.

¿Esto no sucede con el movimiento punk?

No, el punk como el hipismo o los metaleros traen consigo esa cuestión de revelarse contra la mentira y la hipocresía institucionalizada. No siempre lo conseguimos, pero es eso lo que buscamos. Son buenas formas de vida que pueden aportar mucho a una persona que busca en realidad vivir más sinceramente.

¿Cuándo te convertiste en el Panke?

Primero fue una cuestión de curiosidad en un momento donde uno busca cambiar, donde busca cosas alternativa a su vida. Si tu vida no funciona, tu cerebro y tu corazón busca nuevas salidas a una vida miserable y aburrida, porque yo no quería ser un ídolo del fútbol, yo escupo sobre los ídolos sociales, no me importa salir en televisión. Ahí empecé a buscar los poetas malditos como Baudelaire, Artaud, y también en la música.

¿Cuál fue tu influencia musical?

Una de las principales fue una banda de Venado que me partió el cráneo. Yo ya era punke en esa época, allá por 1989 y vi algo que me flasheó y fue una influencia muy grande, Los Ladillas, liderado por mi amigo Gabriel Durando que era un demonio anarquista sobre el escenario, tirando fuego por la boca, diciendo cosas de la guerra nuclear.

¿A muy temprana edad te surgió esta necesidad de cambiar?

Sí, como a los 13 ya me di cuenta que no encajaba en el sistema. Yo estaba en una pandilla, cargando cadena en los cinturones robada de las hamacas de los parques y con eso nos cagábamos a cadenazos con la gente de Murphy, Chovet, Venado, siempre contra los chetos.

(ESTA CHARLA CONTINUARA...)

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